domingo, 28 de abril de 2013

La lucha.

Es cuando empiezas a sentir que ya no puedes controlar tu vida, es cuando todo lo que deseas se escapa del alcance de tus manos para ponerse, aunque solo sea, un poco más allá. Es ése momento en el que te das cuenta que tus objetivos están tan lejos que no puedes ni verlos en el horizonte... Y entonces llega:

¿Qué demonios estoy haciendo con mi vida, tío?

Aparecen las ganas a causa de una depresión, la ilusión por luchar para llegar a su lado, la fuerza interior que no sabías que existía, el crecer como una ecuación exponencial y llorar el tiempo perdido por no poder haber renacido como tu verdadero yo.

Y saber qué, cada fallo a partir de ahora duele más, la herida se hace más profunda aunque esté cicatrizada, el peso se duplica y los pies apenas pueden arrastrarse. Recordar el pasado como pequeños fotogramas que se clavan como navajas en la blanda piel y querer borrarlo todo con un par de golpes en el aire. Que vengan las musas y que las rompan los demás con sus desformados comentarios acerca del alter ego que siguen conociendo.

Solo entonces, te das cuenta que quieres volver a luchar.

miércoles, 24 de abril de 2013

Respirar.

Bueno, sé que tengo éste blog un poco descuidado, pero allá voy.

¿Quién no se siente triste después de haber escuchado una canción triste? ¿ Quién no se alegra cuando le dan una buena nueva? ¿Quién no es persona?

No lo sé, pero por suerte, ese quién no soy yo.

Me encanta escuchar canciones melancólicas, como poder respirar sin utilizar los órganos, como si estuviese en un estado de nirvana y nada pudiera tocarme, excepto esos pensamientos que son como largos lazos de colores que me arrastran por una infinidad de lugares lejanos. Pero vamos a ser realistas, está muy bien tener tu mundo interior, pero no hay que descuidar el "temido odiado exterior".

¿Qué demonios hay dentro de la cabeza de un adolescente? ¿Fútbol?¿Gimnasio?¿Mujeres?
Estoy convencido de que sí, pero... ¿qué pasa con todos aquellos que también tienen otros hobbies, como ahora la computación, la electrónica o el arte? Quizás los jóvenes que practican el arte son más ayudados que los demás, no, de hecho lo afirmo, ya que si buscas un conservatorio lo encontrarás antes que una academia para aprender a programar.

Lo que quiero decir es que ésta sociedad debería "expandirse" en el sentido cultu-computacional.( Bonito neogismo, ¿eh?) ¿Qué hay de los jóvenes como yo, que buscan fronteras más allá de ésta realidad, fronteras que se encuentras a millones de kilómetros por decir una medida cuando están al alcance de tu mano como ahora éste blog?

¿Qué será de nosotros?
Creo, que sin nadie que se preocupe de "educarnos", creceremos con todas las variables posibles( a formas de pensar), y seremos libres.